Mira las Leónidas brillantes en el cielo sin Luna

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Mira las Leónidas brillantes en el cielo sin Luna

A diferencia de muchas lluvias de meteoros que se consideran grandes o famosas por su apariencia notable en el cielo, las Leónidas también han hecho una contribución significativa a la ciencia. En este artículo te contaremos su historia y cómo esta lluvia de meteoros influyó en el estudio científico de los meteoros. Y, por supuesto, te explicaremos cómo observar este evento astronómico notable. ¡Vamos a empezar!

Cuándo observar las Leónidas

Las Leónidas son casi tan famosas como las Perseidas. Son conocidas como una lluvia de meteoros prolífica y están asociados con el cometa Tempel-Tuttle. Su punto radiante se encuentra en la constelación de Leo; los meteoros parecen provenir de esta constelación. La lluvia de meteoros de las Leónidas está activa del 6 al 30 de noviembre y alcanza su máximo del 16 al 17 de noviembre. Durante su pico de este año solo un 5% del disco lunar estará iluminado. Esto ofrece a los observadores una mejor oportunidad de ver un meteoro: cuanto menos ilumine el cielo la Luna, mejores serán las condiciones de observación.

A diferencia de las Táuridas del Norte, los meteoros Leónidas son muy rápidos. Un meteoro resplandeciente de las Leónidas es alrededor de 200 veces más rápido que una bala de rifle; vuela a una velocidad de 71 kilómetros por segundo y deja un largo rastro de color verde azulado. Sus penachos de vapor pueden permanecer en el cielo como enormes anillos de humo durante cinco minutos o más.

Mira las Leónidas una hora antes del amanecer, cuando la constelación de Leo está en su punto más alto en el cielo. En 2020 probablemente verás hasta 20 meteoros por hora si logras encontrar un lugar alejado de las luces de la ciudad. Pero de un año a otro la cantidad de meteoros varía enormemente.

La historia de la lluvia de meteoros de las Leónidas

Las Leónidas son una de las mayores lluvias de meteoros jamás vistas. En noviembre de 1833 produjeron la primera gran tormenta de los tiempos modernos: la cantidad de meteoros era de 100000 por hora. Esa tormenta tuvo un efecto significativo en el desarrollo del estudio científico de los meteoros.

Anteriormente los astrónomos pensaban que los meteoros eran fenómenos atmosféricos como la lluvia o la nieve. Pero la actividad de las Leónidas en noviembre de 1833 despertó el interés por los meteoros y diferentes teorías comenzaron a surgir. En enero de 1834 Denison Olmsted sugirió que los meteoros se habían originado en una nube de partículas en el espacio. En 1865 los astrónomos descubrieron un cometa al que asociaron las Leónidas. Posteriormente él fue nombrado el cometa de Tempel-Tuttle. Tiene un período orbital aproximadamente de 33 años, y por eso algunos astrónomos predijeron que habría otra gran actividad de la lluvia de meteoros de las Leónidas en 1866 — esto resultó ser cierto.

Después de 1833 la actividad registrada de las Leónidas era relativamente estable: casi cada 33 años esta lluvia de meteoros producía una vista maravillosa en el cielo. Sin embargo, hasta finales del siglo XX los astrónomos aún no sabían cómo pronosticar con precisión la actividad de una lluvia de meteoros. Recién en 1999 se publicó el trabajo analítico basado en la observación de las Leónidas. Este trabajo contenía predicciones sobre explosiones de actividad con una precisión de diez minutos.

Como puedes ver, el análisis de las lluvias de meteoros aún se está desarrollando, principalmente porque las tormentas prolíficas no ocurren con mucha frecuencia. El último estallido de las Leónidas tuvo lugar en 1999, y por eso deberíamos esperar el próximo espectáculo fascinante no antes de 2030. Pero incluso en años regulares, la lluvia de meteoros de las Leónidas muestra una actividad decente y, quién sabe, tal vez también haya algunas sorpresas.

¡Te deseamos un cielo despejado y feliz observación!

Crédito del texto:
Crédito de la imagen:Mikhail Reva

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